Andreu Rivels. Barcelona & Girona. No a los animales en el circo
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CIRCOS, ANIMALES Y TRADICIÓN
¿Quién habla en nombre de los animales?

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Cualquier actividad humana mantenida durante mucho tiempo puede llegar a convertirse en tradición en épocas futuras. La pregunta que me hago en este momento es: ¿Son buenas todas las tradiciones? La respuesta no es difícil, tradiciones tenemos buenas y malas. Las buenas, podríamos decir que son las que muestran una faceta del ser humano digna de ser conservada como recordatorio de una época. Por poner un ejemplo, Els Castellers representan una de las mejores tradiciones en Catalunya. Es cierto, nosotros tenemos un buen puñado para recordar y disfrutar.
Claro que, también tenemos tradiciones nefastas como en cualquier otro país del mundo, lo cual, nos demuestra una vez más, que el ser humano es, básicamente, el mismo en todas partes. Lanzar un animal desde un campanario no es una buena tradición. Matar un toro en la mal llamada Fiesta Nacional es una aberración digna de salvajes, nunca de un ser civilizado y cultivado.
Bien, lo que quiero, ahora, es hablar de la tradición circense. Actualmente, todo el mundo sabe que el mundo del circo tiene una larga historia en nuestra sociedad. Incluso en la cultura china y otras. El caso es que, exceptuando el circo chino, los animales siempre han estado presentes. Hace siglos, los circos nos permitían conocer especies animales desconocidas por nosotros y, como los zoológicos, el cine y la TV no existían, el espectáculo, a parte de divertirnos, nos transmitía un conocimiento de la fauna existente en otras latitudes. En el presente, con los medios audiovisuales actuales, ya no es necesaria esta forma de conocimiento.
El circo representa una actividad digna de mantenerse. Una tradición es constante proceso evolutivo realizada por profesionales válidos y emprendedores que la mantienen viva con nuevas acrobacias y pallasadas. Por esta razón, creemos que es necesario proteger y fomentar este gran espectáculo, potenciando la parte positiva con fuerza pero, también, eliminando ciertas digamos... connotaciones negativas, salvajes que aún tiene y mantiene, las cuales, representan una ofensa para la vida animal y, también, para muchos humanos. (De ahí, las prohibiciones en ciertas ciudades).

Si, si, tengo que decirlo, los animales en el circo no hacen, ni de lejos, un viaje de placer. He vivido escenas patéticas donde el protagonista siempre ha sido un animal: suciedad, explotación, sufrimiento, stress, desesperación, tristeza y, en ocasiones, sedación a los grandes felinos. Cualquier veterinario puede confirmar que los animales, a pesar de que no pueden razonar tal como nosotros lo hacemos, si que pueden experimentar todo lo que estoy diciendo.
Aún recuerdo el nerviosismo de un gran búfalo de la sabana, magnífico ejemplar que apresuradamente lo conducían a la pista. En su camino, el animal resbaló cayendo al suelo. A consecuencia de esta caída, un hierro punzante, especie de tensor de la carpa le perforó el instestino. Cuando se levantó, éstos le salían del vientre.
Lo que vino después es fácil de adivinar. ¿Quién tiene una pistola? Claro que fue un accidente. Un accidente que nunca habría ocurrido si el animal no hubiera vivido en el circo.
Soy un Chimpancé y quiero vivir con dignidad ¿Y aquel caso de un orangután que pudo huir de otro circo europeo. Un orangután "muy violento" según los entendidos. Esta violencia desenfrenada no es la expresión final y desesperada de un animal muy parecido al ser humano? No haríamos nosotros lo mismo, luchar o huir ante el sufrimiento causado por el entorno. Ciertamente, cualquier persona o animal que se encuentre bien donde vive no huirá jamás.
Los animales intuyen perfectamente sus necesidades básicas, aun cuando hayan nacido en cautividad. ¿Cómo es posible, entonces, vivir en un espacio diminuto, apartado de su habitat, con la interrelación natural perdida?
En esta situación ¿Qué ofrecen los animales de circo al empresario? Ingresos en taquilla, evidentemente. ¿Y qué ofrece el empresario a cambio? Bien, cualquiera de nosotros puede comprobarlo muy facilmente acudiendo a un circo itinerante visitando el espacio destinado a los animales. En este caso... sobran las palabras...

"LA PROFESSIÓ, A FAVOR D'UNA REGULACIÓ I EN CONTRA DE LES PROHIBICIONS"
Este título apareció en el "Magazine" (Diario el Punt).
Entonces, ¿Qué es lo que podemos regular? El número de animales? ¿La presencia de un veterinario en el circo? ¿El espacio destinado a cada animal? ¿La alimentación? ¿La seguridad? Podríamos, incluso, ir añadiendo más texto y normativa a la regulación. A pesar de todo, lo que jamás podra regularse es que la vida animal, sobretodo la salvaje, necesita de un espacio concreto, una especie de ecosistema donde pueda ser posible actuar e interactuar con otros animales, incluso con vegetales: Todos sabemos que ese marco es imposible encontrarlo en un circo. Al menos en el tipo de circo conocido por todos.

En síntesis, según mi opinión, los puntos positivos para mantener los animales en el circo serían tres:

  • Dejando de lado cuestiones éticas, a casi todo el mundo le gusta ver animales que habitualmente no pueden contemplarse haciendo "numeritos de circo".
  • Es una tradición fuertemente arraigada durante muchos años.
  • Proporciona beneficio económico al empresario.
Los puntos negativos serían:
  • La vida que llevan los animales en el circo es absolutamente antinatural.
  • El espacio habilitado para cada animal es, siempre, muy reducido. Todo lo cual, genera suciedad, sufrimiento y stress. En ocasiones, el animal puede volverse violento, incluso intentará huir, con el peligro que esta situación representa para las personas.
  • La percepción del territorio desaparece totalmente. Por ejemplo, un animal como el rinoceronte, el cual, tiene muy desarrollada esta sensación, en un circo es como un ser humano sin hogar, como un español sin su país...
  • La interrelación entre los animales de la misma especie y/o entre animales y naturaleza es prácticamente nula.
Por todas estas últimas razones, creemos que es necesario defender los derechos legítimos que todo ser vivo tiene por el mero acto de vivir. ¿Es posible, entonces, hacer justicia con nuestros compañeros en el planeta Tierra? ¿Es qué somos, nosotros, los humanos, más animales que ellos? O tendremos que gritar con más fuerza aún ¿Quién habla en nombre de los animales?

Roger Andreu 2º

En una entrevista para el diario "El Periódico" le preguntaron a Rogelio Rivel si, tanto ellos comos sus hermanos (Tres Rivels) habían trabajado con animales en sus números, Sin vacilación alguna respondió: "Somos pallasos no maltratadores".

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